Es imposible mirar esta obra y no sentir...
Edvard Munch
Noruega (1893)
A mí me impresiona intensamente la belleza de la tragedia que refleja esta pintura.
Y escucho el llanto desgarrador de un corazón mutilado que deambula bajo el cielo sangrante.
Lo escucho y me perturba...
La angustia,
el dolor,
el alma destrozada
de un hombre
que se desintegra
en la desesperación
sin inmutar a los paseantes.
Munch dejó huella, y su obra causa profunda admiración y curiosidad. Y uno se pregunta: ¿Qué fue lo que lo llevó a pintar un cuadro así?
El estado anímico del artista queda reflejado en estas líneas, que escribió en su diario hacia 1892:
«Paseaba por un sendero con dos amigos - el sol se puso - de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio - sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad - mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza».
Y en otra ocasión confiesa:
«Pintaba de memoria las líneas y colores que afectaban a mi ojo interno, sin los detalles que ya no estaban ante mí. Pintaba las impresiones de mi infancia, los colores apagados de un día olvidado».
"Sólo un loco pudo haber pintado esto" es la leyenda que alcanza a percibirse en el cuadro, y no se sabe si la escribió algún participante de alguno de los robos de que fue objeto la obra, o fue el propio Munch.
















