Hoy soñé que estaba muerta.
Caí mutilada y vacía.
Me perdí en un mar de desprecios.
Los halcones con su picos tiraban de mis ropas
para llevarme al monte desierto
donde no hay más que ojos callados,
y uñas
y mugre
y dedos…
Besos que no fueron dados
y que andan vagando en silencio
buscando pedazos de labios
y gotas del fuego eterno
para calmar aquellos lamentos
que los separaron de los cuerpos.
Alguien dejó en mi tumba
un ramo de soles marchitos
y dos copas vacías.
Tragos sedientos.
Más tarde pude revivir,
me vi envuelta en un sueño
y seguía estando muerta.
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